
La cosa es que me recordó por momentos a mi gata. Cuando llegó a casa yo aún era pequeña pero estuvo con nosotros muchísimos años. Fuimos al campo de mi tío a recogerla porque nos dijo que tenía una gata que era muy buena, aunque los dueños anteriores se ve que la habían maltratado y había escapado o algo. Llegamos a por ella y nos la encontramos con el rabo y las orejas cortadas. Como se puede ser tan...! :( Por supuesto nos la trajimos a casa. Y desde entonces se convirtió en especial. Era super cariñosa y siempre te estaba buscando para sacarte una sonrisa. Por las mañanas, cuando mi madre se tardaba en levantar, ella se ponía en la puerta de su cuarto a esperar, a maullarle y a darle con la patita a la puerta por si le había pasado algo que supiese que estaba allí. Yo siempre la tenía alrededor porque era la que le daba juego. Era una pegajosa!
Algunas veces la teníamos en el campo y siempre que llegamos o que nos íbamos estaba en la cuesta de entrada esperando y mirándonos. Siempre. Y se fue como vino, sin hacer ruido, sin molestar nunca, sin querer que sufriéramos.
Esta, es ella, para mí, la más preciosa:
